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"Tras remontarse la situación financiera, los mercados cogerán confianza y volverán a funcionar a niveles de productividad razonable, las entidades bancarias volverán a facilitar el crédito, surgirán nuevas líneas de negocio y el mundo económico creará nuevas expectativas con la implementación de nuevas tecnologías. Una nueva generación que ahora está estudiando el bachillerato llegará a su máximo nivel de productividad, desarrollo profesional y liderazgo, los mercados de valores crearán una espiral ascensionista aparentemente imparable, ya nadie se acordará de la “crisis del 2008” y, de repente, algo saldrá de su sitio, la foto se moverá (antes fue el petróleo, ahora la construcción) y el castillo de naipes se derrumbará, primero lentamente y después con mayor virulencia. Los mensajeros hablarán de “mercado recalentado”, “burbuja inmobiliaria”, o lo que entonces se estile. El factor “negación de la realidad” surgirá con toda su potencia entre los consumidores, políticos, creadores de opinión, etc.".

Verdades y falsedades de la “crisis”

Publicado 02/03/2009

El pasado año por estas fechas editamos el informe 08/05 “Recesión vs. Crisis” en el que hacíamos una serie de reflexiones sobre el escenario económico generado. Casi un año después poco hay que rectificar de aquel informe y ante consultas y comentarios que nos llegan llevamos a cabo esta nueva reflexión sobre diez puntos de controversia.

La determinación de la verdad o falsedad de las afirmaciones y frases hechas que se manejan de froma reiterada, es un interesante juego que el tiempo determinará su verdad o falsedad.

1. “Estamos ante una crisis económica y financiera”.

Falso.

Estamos ante un final de ciclo económico que, como tantos otros antes, cumple su imparable trayectoria de curva descendente. La economía no sigue una trayectoria recta y perfectamente planificada. Como tantas cosas en la vida se mueve por ciclos que a su vez contienen otros ciclos de menor entidad. Una “crisis” comporta algo inesperado, puntual y que viene a romper un proceso estable o al menos controlado. ¿Realmente creíamos que los pisos podían seguir subiendo de precio de forma imparable con una demanda elástica hasta el infinito o que el endeudamiento con cotas nunca antes alcanzadas de las economías familiares denunciado reiteradamente por el Banco de España podría ser financiado eternamente por la banca?. Es importante distinguir la diferencia entre crisis y final de ciclo económico ya que viene a ser lo mismo que, por ejemplo, confundir un catarro (crisis) con una pulmonía agravada con perforación de pleura (cambio de ciclo económico).

 

2. “La crisis empezó a mediados del pasado año 2008”.

Falso.

El catalizador de la crisis en España fue sin duda alguna la construcción y ya en el año 2004 la sociedad de tasación TINSA, la de mayor volumen operacional en España, advirtió en sus informes públicos trimestrales el hecho de la caída de precios de la vivienda rompiendo la tendencia ascendente hasta la fecha. Esta tendencia bajista se mantuvo en todo el año 2004 y se ratificó en el 2005. Lo que pasó después ya lo sabemos. Como este informe se emitieron otros sectoriales en la misma línea y el banco central emisor, el Banco de España, empezó a alertar sobre el excesivo endeudamiento de las economías familiares, con directrices a las entidades financieras por él tuteladas en el sentido de provisionar fondos ante el inmediato incremento previsto de la morosidad, especialmente la hipotecaria.

Curiosamente, mientras estas alertas se encendían, el ritmo de solicitud de licencias de construcción, de créditos solicitados por parte de los promotores y visitas a los notarios para la firma de escrituras de compra de viviendas a precios inflados y con niveles de ingresos precarios de sus compradores, seguían imparables. No se quería ver la realidad y surge aquí un término clave en estos escenarios y que los sociólogos y psicólogos sociales denominan “negación de la realidad”, es decir, no querer ver la realidad, banalizar sus aspectos mas duros, ignorar advertencias y refugiarse en modelos básicamente seguidos por las mayorías y difundidos por los líderes mediáticos de opinión. Este concepto de “negación de la realidad” es lo que el refranero popular viene a decir con aquello de que “el sentido común es el menos común de todos los sentidos”.

 

3. “Esta crisis es mucho peor que la del 91”.

Falso.

Es diferente pero no necesariamente peor. Entonces las tasas de paro fueron históricas y el producto interior bruto (PIB) registró niveles de -1,5%. Existe una diferencia de la actual respecto a del inicio de los años 90. Entonces no había tantos medios de comunicación, tantos canales de televisión, las tecnologías de telecomunicación eran básicas, el teléfono móvil acababa de nacer y era para una minoría, las posibilidades de moverse en tiempo real por los mercados internacionales muy escasas y con costes muy altos e internet, el gran tótem de nuestros días, prácticamente no había nacido. ¿Como afectó todo esto?.

• Existe una excesiva oferta de medios de comunicación. Los medios de comunicación venden publicidad y cabeceras y para ello necesitan audiencias que a su vez les interesan sus contenidos. El producto de esos contenidos, las noticias, es el mismo para todos con lo que son muchos a contar lo mismo, resultando la clave estratégica del potencial éxito es contarlo de forma diferente, en tono mas alto, más creativo, etc. Es decir, donde hay una ligera brisa marina podemos acabar encontrándonos con una galerna.

• Las nuevas tecnologías de la comunicación hacen que los mercados interactúen prácticamente simultáneamente lo que provoca movimientos muy rápidos y en ocasiones incontrolados y fuera de lógica, tanto en aspectos positivos de la economía como negativos. Realmente estamos ante la aldea global de la que tanto se habló.

Precisamente esta presión mediática, unida a las tecnologías de intercomunicación de mercados, fue la que alargó hasta el último momento la situación de euforia de los mercados, produciéndose posteriormente una caída libre lo que no ocurrió en los años 90 donde el fin del ciclo fue en ese sentido menos traumático.

 

4. “La del 91 no fue tan amplia y la de ahora afecta incluso a China”.

Falso.

A principio de los años 90 los chinos estaban leyendo con fervor el Libro Rojo de Mao vestidos con el uniforme nacional. Fue en años posteriores cuando dejaron de leer las directrices del Gran Timonel del Partido y se pusieron a leer con el mismo fervor y entusiasmo las etiquetas de Coca-Cola Adidas, Burger King, etc. Esta crisis afectará a aquellas economías que operen bajo mercados de libre consumo y con niveles de renta significativos. Y afectará precisamente en función de esos niveles y de forma gradual. Primero comenzó por EE.UU que contagió a Europa y Japón, las siguientes en la lista serán las economías emergentes asiáticas, pasará a Sudamérica, pero en el África subsahariana prácticamente no se notará por razones obvias. Es decir, que no es ni mas ni menos amplia que la anterior, afecta a aquellas sociedades donde la renta per cápita de sus miembros supera los mínimos de la pobreza absoluta igual que afectó la anterior.

De igual forma, dentro de cada país los s subsectores productivos y de consumo se verán afectados progresivamente en función de los niveles de crédito o peso que tengan en la economía familiar. En el caso de España, empieza por la vivienda (construcción, sus materiales, inmobiliarias) que supone, aproximadamente, el 40% de los ingresos familiares, seguirá después por el vehículo (automoción, concesionarios, talleres), la tercera víctima serán los gastos de equipamiento y ocio (agencias de viajes, grandes superficies de tecnología, electrónica y pequeños electrodomésticos), pasará a los suministros (telefonía, luz, gas, agua), finalizando por las escalas básicas que son el vestido y la alimentación. Eso sí, siempre de forma progresiva.

 

5. “Cuando finalice la crisis las cosas ya no serán iguales”.

Verdadero

El final de este cambio de ciclo traerá, entre otras cosas, cambios en las estructuras económicas y, por lo tanto, cambios sociales. Determinadas formas y hábitos de consumo desparecerán, la banca cerrará filas y será mas conservadora a la hora de dar crédito y el “fresh banking” perderá fuelle respecto al modelo tradicional. Es posible ver un cambio en el modelo de relación social y concepto de familia, pasando a ser más conservador, mientras que las opciones políticas liberales pasarán a un largo periodo de estancamiento previo a su reactivación llegado el momento.

 

6. “Algún banco podrá quebrar”.

Verdadero

Pero con matices. Este es el punto mas delicado del escenario creado y el que causa mas alarma social. Conviene recordar que en el año 1983 el gobierno expropió RUMASA formada por 700 empresas, entre las que se encontraban siete bancos, y una platilla de 65,000 personas, Política al margen, la situación del grupo, incluidos los bancos que actuaban como captadores, de financiación pagando los intereses mal altos de mercado, era delicada. En 1993, Banesto, uno de los grandes bancos de España, entra en una situación que se puede definir de quiebra, siendo intervenido y reflotado. Evidentemente estamos ante una situación diferente y el gran miedo es una caída de efecto dominó que arrastre a la banca. Los sistemas de control e intervención actuales hacen difícil una situación de ese tipo, pero eso no quiere decir que larvadamente no se esté dando; es conocida la actuación del Banco de España desde hace un par de años respecto a alguna caja de ahorros y banco con serios problemas de viabilidad

 

7. “En la calle ya ha tocado fondo la crisis”.

Falso.

Aún está empezando si a efectos de mercado residencial nos referimos. El factor ya comentado de “negación de la realidad” actúa de manera patente y el mercado residencial cree que es una situación pasajera y que se resolverá pronto. Nada mas lejos de la realidad. Curiosamente el consumo privado aún mantiene tasas de caídas del 10% frente al 30% de la actividad industrial o el 60% de la construcción. Es uno de los fenómenos mas paradójico y curioso de estas situaciones y que agrava de manera notable los efectos de estos ciclos. Así como las instituciones financieras primero y las empresas después adoptan medidas de choque y prevención, el mercado residencial (las economías familiares) se deja llevar en una actitud pasiva esperando que “alguien” resuelva la situación.

 

8. “La crisis durará dos años”.

Falso.

Los ciclos económicos se miden por quinquenios (no es de extrañar la política económica de los antiguos modelos estatalistas de “planes quinquenales”), con lo que aún queda un largo y duro camino que recorrer. Basta recordar los escenarios de los ciclos: Introducción, Crecimiento, Madurez y Declive. Estamos empezando en el Declive y visualizamos a lo lejos la Introducción. (Los economicistas puristas hablan de Ascenso, Descenso, Recesión y Reactivación). Cerrar este ciclo en falso podría traer a medio plazo graves consecuencias.

 

9. “Los mercados financieros se anticipan a la salida de la crisis”.

Verdadero.

Los mercados financieros se anticipan a la salida de la crisis entre doce y dieciocho meses antes de la reacción de los mercados económicos, y estos a su vez entre seis y doce meses antes de la reacción del mercado residencial. Lógicamente son estimaciones basadas en experiencias anteriores y en la respuesta a ciclos cortos. Hay que considerar que los mercados financieros marcan la pauta de las grandes directrices económicas mundiales lo que, obviamente, actúa en las fases posteriores tanto para salir de un escenario de fin de ciclo como para entrar.

 

10. “Esta es una experiencia de la que aprenderemos y no volverá a ocurrir”.

Falso.

Volverá a ocurrir. Las instituciones pretenden tomar medidas para evitar que esto vuelva a ocurrir. El Fondo Monetario Internacional cambia su política y de modelo de gestión y en estas mismas líneas el G7 y el G20 hacen lo mismo. Todo se vuelven compromisos y arrepentimientos por lo mal hecho y buenos deseos de que no vuelva a ocurrir.

Pero esto no es así. Tras remontarse la situación financiera, los mercados cogerán confianza y volverán a funcionar a niveles de productividad razonable, las entidades bancarias volverán a facilitar el crédito, surgirán nuevas líneas de negocio y el mundo económico creará nuevas expectativas con la implementación de nuevas tecnologías. Una nueva generación que ahora está estudiando el bachillerato llegará a su máximo nivel de productividad, desarrollo profesional y liderazgo, los mercados de valores crearán una espiral ascensionista aparentemente imparable, ya nadie se acordará de la “crisis del 2008” y, de repente, algo saldrá de su sitio, la foto se moverá (antes fue el petróleo, ahora la construcción) y el castillo de naipes se derrumbará, primero lentamente y después con mayor virulencia. Los mensajeros hablarán de “mercado recalentado”, “burbuja inmobiliaria”, o lo que entonces se estile. El factor “negación de la realidad” surgirá con toda su potencia entre los consumidores, políticos, creadores de opinión, etc., y … … … (el resto ya es conocido; en caso de duda volver al punto nº 1).

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